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GP de Italia de F 1 - Previo - Ferrari Club Espa√Īa

Pirelli

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GP de Italia de F 1 - Previo

GP de Italia de Fórmula 1 - Previo

Una carrera sin público, hará que Ferrari no sienta la presión de correr en Monza


Fede García - © 2020 Ferrari Club España


Este fin de semana la Fórmula 1 llega a Monza para disputar la primera de las tres carreras que este año se han programado en suelo italiano, pero no puede decirse que sea una buena noticia para Ferrari, que llega a su cita más importante del año sumida en una crisis deportiva considerable.

Tras no haber podido puntuar en Spa-Francorchamps, la Scuderia llega a su trazado talismán preocupada por la preocupante falta de velocidad punta de su monoplaza, algo que en el llamado “Templo de la velocidad” de Monza, supone un problema muy grave.

Así que, es de esperar que Mercedes vuelva a aburrirnos dominándo un fin de semana, en el que es muy probable que la máxima atracción sea el duelo por el tercer puesto del campeonato de constructores, al que intentan auparse con fuerza McLaren, Racing Point, Renault y hasta incluso Ferrari.

El trazado de Monza es un circuito clave en la historia de la Fórmula 1. Ejemplo fantástico de circuito de alta velocidad, los viejos árboles del histórico Parque Real de Monza, de las afueras de Milán, han sido testigos de algunas de las mejores carreras de todos los tiempos, pero también de algunos de los peores accidentes de este deporte. La lista de inolvidables victorias y terribles accidentes es muy larga, y se combinan para hacer del Autodromo Nazionale di Monza uno de los lugares más míticos del calendario de la Fórmula 1.

La pista original fue construida en 1922, con financiación del Milan Automobile Club, que creó la Società Incremento Automobilismo e Sport (SISA) para poder desarrollar el autódromo. Inicialmente, se utilizó un terreno de 3,4 km² con una pista de 10 km de extensión, que consistía en un trazado mixto de 5,5 km y un óvalo de 4,5 km. La pista fue inaugurada oficialmente el 3 de septiembre de 1922, y 7 días después fue sede del segundo Gran Premio de Italia.

El trazado ha ido sufriendo numerosas modificaciones a lo largo de los años, casi siempre en respuesta a trágicos accidentes, hasta que la Segunda Guerra Mundial provocó que se suspendieran los Grandes Premios hasta el año 48. Sin embargo no sería hasta cinco años después de la creación de la Fórmula 1 moderna, en 1955, cuando tras una reconstrucción que incluía la parte oval, comenzó a acoger el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. En 1962, la Fórmula 1 dejó de utilizar la sección oval y pasó a disputar el Gran Premio de Italia en el circuito mixto. Desde entonces, las modificaciones volvieron a ser numerosas, siempre para mejorar la seguridad y reducir en lo posible la velocidad.

En 1972 se añadieron dos chicanes, que resultaron ser ineficaces en la reducción de la velocidad, hasta el punto que una de ellas fue rediseñada en 1974, la otra en 1976, y la de Lesmo se agregó en ese mismo año, llevando la extensión del trazado a 5,8 km. Las nuevas tecnologías permitieron alcanzar nuevamente altas velocidades, por lo cual la pista debió ser modificada sustancialmente en 1979, con la incorporación de pianos en las curvas, zonas de escapada y barreras de neumáticos. La infraestructura fue mejorada en general, y se realizaron trabajos adicionales sobre la seguridad del circuito. Durante los años 80, se rediseñaron los boxes, las tribunas y el paddock.

En los 90, las tres curvas principales fueron "apretadas" para reducir la velocidad, lo cual llevó la extensión del trazado a 5,77 km. En 1997, las tribunas se modificaron para llevar su capacidad hasta los 51.000 espectadores. Y en el 2000, las dos primeras chicanes de final de recta fueron reemplazadas por una sola de derecha a izquierda, conocida como la Variante del Rettifilo y la Curva Grande fue renovada y rebautizada como Curva del Biassono.

El Autodromo Nazionale di Monza tiene 5,793km, al que los pilotos deberán dar 53 vueltas para completar el GP de Italia, lo que equivaldrá a una distancia total de 306,720km. Tiene 11 curvas, 6 de ellas a derechas y 5 a izquierdas. Adelantar en Monza es relativamente sencillo si se dispone de una buena velocidad punta, gracias a las largas rectas del trazado y a las frenadas de las chicanes, situadas estratégicamente, pero la FIA mantiene dos zonas de DRS (marcadas en amarillo en el mapa), para ayudar a que aún haya más. La primera de ellas está situada en la recta de meta, que incluye la gran frenada de la Variante del Rettifilo, y la segunda se encuentra entre las curvas 7 (Lesmo) y la 8 (Variante Ascari), situada en la sémi-recta conocida con el nombre de Curva del Serraglio.

En su configuración actual Monza sigue siendo un circuito rapidísimo, el más rápido del Mundial, y un desafío singular para pilotos y equipos. La velocidad media en una vuelta supera los 250 km/h, y en cuatro puntos diferentes se superan los 330km/h. Precisamente por la longitud de sus rectas, los monoplazas ruedan en el Autodromo con una configuración aerodinámica específica para este circuito, con tan poca carga aerodinámica como sea posible sin comprometer la estabilidad en las frenadas. El agarre se sacrifica para lograr una mayor velocidad en recta, y con tan poca carga, incluso los pilotos notan que el monoplaza acelera más que de costumbre.

Las largas rectas hacen que los motores estén sometidos a grandes esfuerzos debido a que más del 70% de la vuelta se recorre con el acelerador a fondo, y los frenos también tienen un enorme trabajo para detener el coche en las fortísimas frenadas. Otro punto importante son las suspensiones, ya que pasar por encima de los pianos en las chicanes y acelerar lo antes posible es importante a la hora de marcar un buen crono.

Por lo que respecta a los neumáticos, Pirelli repetirá la selección de neumáticos que llevaron en 2019, el C2 como el duro, el C3 el medio y C4 como el blando. Esta selección de compuestos permitirá a los equipos plantear la mejor estrategia para ganar la carrera, aunque si miramos atrás, la estrategia a una sola parada tiene muchos números de ser la más utilizada, pero la variedad entre los compuestos a utilizar serán clave en el resultado final.

En 2019, Charles Leclerc ganó este evento con una estrategia a una parada en la que montó primero el neumático blando y llegó al final con el duro. En cambio los pilotos de Mercedes, segundo y tercero en 2019, tuvieron estrategias diferentes, Valtteri Bottas fue de blando a medio y Lewis Hamilton, a dos paradas pasando de blando a medio, para finalizar de nuevo con medio. El finés se quedó a un segundo de Leclerc, con una estrategia diferente, algo que deja claro que no hay una táctica estándar en el Templo de la Velocidad.

El máximo responsable de Pirelli en la Fórmula 1, Mario Isola, explica que los equipos cuentan con la ventaja de que correrán con los mismos neumáticos que hace 12 meses. Además, la fecha de la carrera es la misma que la de 2019. Eso sí, los coches son más rápidos este año, y por ello, puede haber más sobrecalentamiento y degradación esta vez, algo que puede condicionar la estrategia de carrera.

"Por primera vez en la historia de la Fórmula 1, vamos a tener dos fines de semana de carrera consecutivos en Italia, con diferentes elecciones de neumáticos. Al contrario que en Mugello, en Monza ya tenemos muchos datos del pasado y además, los equipos ya utilizaron estos neumáticos en 2019, por lo que tendrán mucha información. Eso sí, este año los coches son más rápidos y siempre está la duda del frío y de la lluvia", advierte Isola.

Pirelli cree que tanto una estrategia a una parada como una a dos puede dar resultado a los pilotos. Eso sí, la selección estándar que hay esta temporada (con los mismos juegos de neumáticos para todos los equipos), por culpa del Covid-19, puede complicar sus planes. "Tanto una estrategia a una parada como una estrategia a dos paradas pueden funcionar. No obstante, este año los pilotos tienen una selección estándar de neumáticos que puede tener mucha influencia en su decisión final para la estrategia de la carrera. Eso sí, esta selección es la que creemos que puede darles a los pilotos el mayor número de oportunidades", destaca Mario Isola.

No hace falta decir, que año tras año los tifosi, con su apoyo incondicional a la Scuderia Ferrari crean un ambiente impresionante, aunque en esta ocasión se correrá sin público por culpa de las restricciones de la pandemia del Covid-19, lo que hará que veamos una carrera extraña sin ningún tipo de ambiente, algo que favorecerá en esta ocasión a Ferrari, que se librará de la enorme presión a que se vería sometida por su afición, por culpa del mal rendimiento de su monoplaza, que no solo nació mal, sino que su motor fue castrado por la FIA en potencia, después de un extraño acuerdo firmado por ambas partes, que dejaron al SF1000 totalmente mutilado desde el inicio de la temporada, y por lo que se ha visto, con muy pocas posibilidades de mejora.

Después del triste papel realizado en Spa, donde Ferrari no logró puntuar, y después de que sus pilotos finalizaran la carrera en el 13º y 14º posiciones, en Monza se espera un resultado similar, a menos que Ferrari reaccione y para la carrera de casa nos sorprenda con alguna novedad que nadie espera, que les permita realizar una carrera decente.

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