Fascinación Eterna…
Un Ferrari 250 GTO que enamoró en Villa d´Este
Texto: Alessandro Giudice / Fuente: Ferrari Magazine - © 2026 Ferrari Club España

Ferrari Classiche restauraba un Ferrari 250 GTO, ganador de Silverstone, que pasó 15 años abandonado en un remolque en mitad del campo, devolviéndole su esplendor original y obteniendo una mención especial a la Mejor Restauración en el Concorso d'Eleganza de Villa d'Este…
Hay remolques... y remolques. Algunos transportan su carga como si fuera de la realeza, trasladando automóviles desde un entorno seguro y controlado hasta un césped perfectamente cuidado, tal vez junto al océano o a la orilla de un lago. Otros permanecen aparcados en un campo, con su contenido a merced de los elementos: lluvia, sol, granizo y, en ocasiones, incluso nieve.
El chasis #3589 GT del Ferrari 250 GTO, galardonado con el premio a la "Mejor Restauración" en el Concorso d'Eleganza Villa d'Este de 2026, vivió ambos extremos a través de una sucesión de acontecimientos, tan emocionantes como trágicos, que en conjunto forjaron su extraordinaria historia. Y, como ocurre con todos los Ferrari, esta historia tuvo comienzo en Maranello, la fábrica donde se forjan los sueños sobre cuatro ruedas. Allí, tomaron forma el motor y el chasis del 250 GTO, mientras que las manos expertas de los artesanos del taller de Scaglietti moldearon las láminas de aluminio para dar vida a la carrocería.
Al finalizar este minucioso proceso de construcción, el #3589 GT llegó a Inglaterra en 1962, a las instalaciones de Maranello Concessionaires. De los 36 GTO Serie I fabricados, este era uno de los seis únicos ejemplares con volante a la derecha, acabado en azul oscuro con finos acabados en blanco que enmarcaban la característica parrilla delantera en forma de "boca de pez". Era la configuración que quiso Tommy Sopwith, un gentleman driver con ambiciones profesionales y fundador de Equipe Endeavour, que lleva el nombre del yate con el que su padre, el legendario Sir Thomas Murdoch Sopwith, intentó ganar la Copa América.
El piloto estrella del equipo, Mike Parkes, esperaba ansiosamente ponerse al volante del #3589 GT. Lo estreno en Goodwood en abril de ese año. Y, a partir de entonces, se lanzó en intenso programa de competición que le valió numerosas victorias de clase y absolutas, la primera de ellas en Silverstone, en el Scalextric International Trophy. Menos de 12 meses después de llegar a Inglaterra, este GTO emprendió otro viaje, esta vez por aire, rumbo a Victoria, Texas, para unirse al equipo Rosebud Racing de Tom O'Connor. Su nuevo propietario lo puso inmediatamente en manos de una de las figuras más formidables de las carreras de GT, Innes Ireland, quien lo pilotó en circuitos como Nassau, Phoenix y Daytona, junto al piloto Richie Ginther en las carreras de resistencia.
En menos de dos años, el GTO participó en decenas de carreras con resultados dispares, hasta que O'Connor decidió donarlo al programa de ingeniería mecánica de la escuela secundaria Victoria. Allí, los estudiantes que practicaban el montaje y desmontaje de motores se encontraron de repente con un motor V12 de 3 litros diseñado por Colombo. Seis años después, la escuela se desprendió del coche. Lo adquirió un comerciante de Ohio, que no sabía qué hacer con él, y lo dejó en el mismo remolque con el que lo había traído desde Texas, estacionado en un campo detrás de su garaje durante 15 años.
Fue entonces cuando Frank Gallogly, de Nueva Jersey, lo vio, lo compró y, en 1988, lo vendió al renombrado coleccionista suizo Englebert Stieger. Este último realizó una profunda restauración, sustituyendo la carrocería por una réplica artesanal. Tras más de 30 años en las mismas manos, el chasis #3589 GT del Ferrari 250 GTO encontró un nuevo propietario en el este, aunque su destino real era Maranello: un viaje de vuelta a sus raíces.
El trabajo se confió a Ferrari Classiche, que restauró fielmente cada componente mecánico según sus especificaciones originales, reemplazando o incluso recreando las piezas desgastadas. Sorprendentemente, el motor y la caja de cambios eran las mismas unidades montadas en el coche cuando salió de fábrica, algo casi inédito en un coche de carreras. El mayor logro de la restauración fue la recuperación de la carrocería original, que, aunque desgastada y repintada de rojo, Stieger había conservado con sumo cuidado. Una vez restaurada, Ferrari Classiche volvió a montarla sobre el chasis sin mayores complicaciones, prueba de que este Ferrari nunca sufrió un accidente grave en su trayectoria deportiva.
Así, ha recuperado todo su esplendor el 250 GTO, pese a este extraordinario y dramático periodo de abandono. Su prestigio, ya reconocido en 2024 en el Pebble Beach Concours d’Elegance de la costa de California, se reafirmó en el lago Como, donde el elegante Ferrari 250 GTO azul maravilló al jurado de Villa d’Este, impresionado por la precisión y calidad de cada uno de sus detalles.





Información básicas sobre cookies
Una cookie o galleta informática es un pequeño archivo de información que se guarda en tu ordenador, “smartphone” o tableta cada vez que visitas nuestra página web. Algunas cookies son nuestras y otras pertenecen a empresas externas que prestan servicios para nuestra página web.
Las cookies pueden ser de varios tipos: las cookies técnicas son necesarias para que nuestra página web pueda funcionar, no necesitan de tu autorización y son las únicas que tenemos activadas por defecto.
El resto de cookies sirven para mejorar nuestra página, para personalizarla en base a tus preferencias, o para poder mostrarte publicidad ajustada a tus búsquedas, gustos e intereses personales. Puedes aceptar todas estas cookies pulsando el botón Aceptar, rechazarlas pulsando el botón Rechazar o configurarlas clicando en el apartado Configuración de cookies.
Si quieres más información, consulta la Política de cookies de nuestra página web.
Configuración de cookies
Activas siempre
Cookies técnicas
Para que nuestra página web pueda funcionar. Activadas por defecto.
A través de la configuración de tu navegador, puedes bloquear o alertar de la presencia de este tipo de cookies, si bien dicho bloqueo afectará al correcto funcionamiento de las distintas funcionalidades de nuestra página web.
Cookies de análisis
Para la mejora continua de nuestra página web. Puedes activarlas o desactivarlas.
A partir de la información estadística sobre la navegación en nuestra página web, podemos mejorar tanto el propio funcionamiento de la página como los distintos servicios que ofrece. Por tanto, estas cookies no tienen una finalidad publicitaria, sino que únicamente sirven para que nuestra página web funcione mejor, adaptándose a nuestros usuarios en general. Activándolas contribuirás a dicha mejora continua. Puedes activar o desactivar estas cookies marcando la casilla correspondiente, estando desactivadas por defecto.